El
papel del estudiante durante el proceso evaluativo en la Educación Superior
El modelo que de forma tradicional se
ha implementado a lo largo de los años en el sistema educativo en los diversos
niveles de formación se basa en el conductismo, bajo este modelo ha aprendido
la mayoría de las personas y de igual forma, enseñan. El modelo conductual parte
del punto de que el niño que aprende es un receptor pasivo de información y en
un enfoque del conocimiento seccionado, estático y absoluto, (Posner, 2004). Las
estrategias de aprendizaje están dadas por tres componentes principales: el
estímulo, la respuesta y la relación entre ambas, que es el proceso que se da
para lograr la respuesta por medio del estímulo. El medio ambiente permite la
presentación de los estímulos de forma que propicie las consecuencias deseadas.
(Ertmer y Newby, 1993). Como se puede apreciar la creación de todo este
contexto que propicie la generación de conocimiento, requiere invertir mucho
tiempo, el cual es asignado al docente, es él quien tiene la responsabilidad de
idear los estímulos, respuestas y cómo crea una relación entre ellas, además de
proveer la información específica que contenga la información a evaluar.
Desde los ochenta se empieza a valorar
la pertinencia de una educación tan rigurosa y limitante para el estudiante y además,
se analiza la incorporación de competencias en la educación, las competencias,
se habían utilizado por las empresas para definir los perfiles de puesto, de
acuerdo a las habilidades y destrezas que se deseaban para determinada tarea
dentro de la empresa. En esta misma corriente se encuentra el Proyecto Tuning,
que surge en Europa, con el propósito de establecer estándares en la educación
para resolver temas de reconocimiento entre los diferentes países que conforman
la Unión Europea (UE). A partir del 2004 se extiende a América Latina,
iniciando una investigación de la educación superior y el contexto en que esta
se lleva a cabo; sigue la misma metodología utilizada en Europa, respecto
a cuatro grandes líneas de trabajo
“competencias (genéricas y específicas de las áreas temáticas), enfoques de
enseñanza, aprendizaje y evaluación de estas competencias, créditos académicos
y calidad de los programas” (Proyecto Tuning, 2007).
En la primera línea de trabajo, el
Proyecto Tuning destaca la necesidad de promover el desarrollo y evaluación de
competencias y habilidades, que le permitan al estudiante un buen desempeño
social y laboral. Se habla de la importancia de que el estudiante conozca de la
disciplina, como del desarrollo de la “capacidad de aprender y actualizarse
permanentemente, capacidad de abstracción, análisis y síntesis” (Proyecto
Tuning, 2007).
Desde esta perspectiva y buscando un
cambio en el paradigma educativo, se hace evidente que el docente ahora tiene
la responsabilidad de hacer que el estudiante participe de forma activa en su
proceso de aprendizaje, para lo que se analiza el uso de metodologías como el
aprendizaje colaborativo o el aprendizaje basado en problemas que a su vez
requieren de procedimientos de evaluación con implicación y participación
activa por parte de los estudiantes, de modo que desempeñen el papel central en
el proceso de aprendizaje. Esta demanda hacia el cambio en la evaluación, lleva
a crear diversas estrategias que guían al docente hacia la implementación de un
modelo que propicie el desarrollo de diversas habilidades y destrezas propias
de un rol activo y predominante en el que el estudiante es el único responsable
de la construcción de su conocimiento, (Rodríguez, Ibarra, Gallego, Gómez &
Quesada, 2012).
Dentro de estas nuevas teorías se ubica
a Ibarra (1999) con la evaluación auténtica, en la cual se indica que el
aprendizaje es posible por medio de la construcción del conocimiento, la
investigación propia de los contenidos disciplinarios y haciendo una
transferencia del conocimiento generado pudiéndolo aplicar en diferentes
contextos, éstas son conocidas como tareas auténticas. Este concepto a su vez
da paso a la evaluación conocida como orientada, propuesta por Carless, Joughin
y Mok (2006), que adicionalmente toma en consideración la participación activa
del estudiante en los procesos de evaluación y coevaluación. Así también su
capacidad de mejora y proceso de aprendizaje como una atención a las
retroaliamentación tanto del docente como de sus propios compañeros,
convirtiéndose entonces también en guía del proceso de aprendizaje. Con esto se
puede asumir que este cambio en el proceso evaluativo, responde a una transición
por parte del estudiante de un rol pasivo al desempeño de un papel activo y
protagónico dentro del proceso aprendizaje, (Rodríguez, Ibarra, Gallego, Gómez &
Quesada, 2012).
Es por esto, que entonces a nivel
nacional, se observan enunciados como los de la política hacia el siglo XXI, en
la que se define al educando como el sujeto principal del currículo, es este
quien ejecuta el proceso de aprendizaje, por otro lado, al educador se asigna
el rol de facilitador, colaborador y orientado del aprendizaje del estudiante.
En este mismo documento se establece que la evaluación es la responsable de
reflejar la coherencia entre el qué, refiriéndose a los contenidos; el cómo que
se refleja en procesos cognitivos; y el para qué que representa el valor que
tienen los dos anteriores para el contexto y fin del proceso educativo, (Chavarría,
2010).
En este sentido, buscando una concordancia
con el cumplimiento de esta normativa, se deben buscar los medios didácticos
para el estudiante participe de forma activa en todo este proceso evaluativo,
tal como se ha descrito, en la definición de las temáticas, las estrategias,
todas estas terminadas por la relevancia que tienen para el quehacer
profesional. En este punto, se hace necesario volver a nombrar la evaluación
auténtica, en la misma se pueden encontrar las pautas, para la puesta en
práctica de una evaluación innovadora como la que se ha descrito y que se busca
implementar, en la que consecuentemente se desarrollan las habilidades que le
permiten al estudiante desempeñarse de forma adecuada en cualquier ambiente que
requiera.
Esta evaluación requiere de un docente:
·
que sea investigador, esta es una de las habilidades
que describe García, 2014, esto le va a permitir identificar las temáticas y
destrezas requeridas en la industria y sociedad en la cual se desempeñará el
futuro profesional.
·
Debe comprender que el proceso evaluativo no
es un proceso riguroso y lleno de indicaciones limitantes que encaminan hacia
una sola respuesta, por el contrario, debe permitir la diversificación del
conocimiento, por medio de la aplicación de determinada temática en diferentes
contextos, esto ayuda al desarrollo de habilidades como la innovación y
capacidad crítica.
·
La comunicación es una capacidad elemental en
el docente de hoy en día, también de las habilidades que indica García, 2014;
esta le va a permitir una retroalimentación asertiva, en cualquier ambiente que
se encuentre, ya sea en el aula o en la virtualidad, el docente debe
comunicarse adecuadamente, éste es el medio de su función de guía en el proceso
de aprendizaje del estudiante.
A su vez el estudiante, como se ha
venido describiendo, posee el rol principal en el proceso evaluativo, como se
pudo observar, debe
- Participar de la definición del qué de la evaluación, esto va de la mano de su habilidad investigativa, desarrollando habilidades tales como la capacidad crítica.
- Desarrollar la habilidad de discriminar, hoy en día los contenidos y datos están por todas partes, es la función del estudiante hacer que esta se convierta en información útil para la generación de su conocimiento.
- Aplicar la capacidad para reflexionar sobre las cosas que suceden a su alrededor, de esta forma tomará conciencia de las necesidades de su entorno y de la función que tiene su formación, así mismo, podrá identificar los problemas que merecen ser solucionados, con la aplicación de las técnicas aprendidas, esto se convierte en el cómo, las estrategias que ayudan a poner en práctica los conocimientos.
- Constantemente evaluar su proceso y sus desempeños, haciendo comparaciones, con sus compañeros y de esta forma también los evalúa o bien buscando la guía del docente.
Estas constituyen solo algunas formas
de aplicar una evaluación con un modelo basado en el estudiante, el recorrido
por el cambio de paradigma ha sido largo y el proceso de aprendizaje tanto para
el docente como para el estudiante está en continuo descubrimiento, lo
importante es conocer las nuevas tendencias, su utilidad, su razón de ser y
buscar las formas de ponerlas en práctica, solo de esta forma se podrá avanzar
y ser más coherente en el proceso evaluativo.
Referencias:
Chavarría, Soledad (2010). La Política
Educativa hacia el Siglo XXI: Propuesta de una Política de Estado. Estado de la
Educación, tercer informe
Ertmer, P y Newby, T.
(1993). Conductismo, cognitivismo y constructivismo: una comparación de los
aspectos críticos desde la perspectiva del diseño de instrucción. Performance
Improvement Quarterly, 6(4) p. 50-72.
García, L. (2014). Bases, mediaciones, y futuro de la educación a distancia en la sociedad
digital. Madrid: Ed. Síntesis.
Postner.
(2004). Capítulo 3: Perspectivas teóricas del currículo.
Proyecto Tuning. (2007). Tuning – América Latina Reflexiones y perspectivas de
la educación superior en América Latina. España. Publicaciones de la
Universidad de Deusto.
Rodríguez, G; Ibarra, M; Gallego, B; Gómez, M
& Quesada, V (2012). Student
voice in learning assessment: a pathway not yet developed at university. RELIEVE, 18 (2),
art. 2. DOI: 10.7203/relieve.18.2.1991






