lunes, 30 de mayo de 2016

El profesional de futuro

El profesional del futuro
El análisis de las tendencias del mercado es lo que delimitará las habilidades y conocimientos que deberán ser abordados en las temáticas universitarias, para que de esta forma los profesionales puedan afrontar los retos laborales de un mercado en constante cambio y puedan hacerse y conservar un lugar en el mismo. Los cambios en el mercado laboral generados por la globalización y la creciente introducción de la automatización para distintas labores, antes llevadas a cabo por humanos, desestiman el conocimiento en este tipo de desempeños demandando de las personas habilidades que no puedan ser sustituidas por ordenadores.

En concordancia con las demandas del mercado, la educación debe reconfigurar su enfoque hacia una formación de profesionales que sean capaces de ofrecer soluciones a estas necesidades y no por el contrario seguir enseñando para llevar a cabo tareas sistemáticas y rutinarias, las cuales cada vez van siendo más perseguidas por su baja demanda. Para lograrlo es necesario un cambio en el paradigma evaluativo, en el que se plantee qué habilidades son realmente valiosas y útiles para el mercado laboral tendiente.

Para esto, Gardner propone que el profesional del futuro es una persona disciplinada, sintetizador, creativo, respetuoso y ético, lo cual enfoca al profesional a conocerse, identificar, destacar y cultivas sus mejores cualidades para que trabajen en la búsqueda de una mejor sociedad. Por su lado Cheng define como características valiosas e importantes de los profesionales, capacidad crítica para la toma de decisiones, trabajo en equipo con otras disciplinas, lo que le requiere de una actitud hacia el servicio, positiva y tolerante, de igual forma habilidades para la comunicación oral. En una posición muy similar Levy y Murnane establecen como habilidades valiosas el pensamiento especializado y la comunicación compleja, mismas que responden a las capacidades del ser humano para afrontar y resolver problemas nuevos y su capacidad para una adecuada comunicación para el trabajo en equipo donde es vital la interacción con los pares u otras disciplinas, lectura de diferentes señales emocionales y consensos producto de la toma de decisiones, basados en la capacidad crítica. Estos tres autores, coinciden en la necesidad de una formación basada en competencias útiles para un desempeño en un mercado laboral cambiante.

El mercado se encuentra en constante cambio, el ser humano evoluciona y con él las exigencias y necesidades sociales, provocando una reacción hacia la satisfacción de estas necesidades productivas y de servicios, cada vez más precisa, eficaz, en un menor tiempo y a un menor costo. Lo que obliga a las empresas a reconfigurar sus estructuras organizacionales y con ellas las necesidades específicas de sus profesionales. Un ejemplo de este cambio son la presencia de industrias con tecnología llamada 4.0; en las cuales un sistema de robots alimentan las líneas de producción ya automatizadas (escenario muy común en la industria en la actualidad), sin ser necesaria la presencia del personal de logística, este tipo de fábrica, plantea el trabajo del dirigente o personal supervisor desde otra locación llevando a cabo su gestión desde un dispositivo que tenga conexión con la central de operaciones, el espacio físico dentro de la fábrica es ocupado únicamente por ordenadores y robots. Este es el tipo de industria que se encuentra en auge.

En un escenario como el anterior deja de ser útil una serie de conocimientos técnicos profesionales, por ejemplo en el caso de un ingeniero industrial, no sería útil para la industria moderna el aprendizaje exhaustivo (como en la actualidad) de los "therbligs", lo que corresponde al estudio de tiempos y movimientos de las extremidades humanas, debido a que las labores llevadas a cabo por los mismos y que ameritaban de un estudio de su movimiento para determinar tiempos perdidos, van a ser llevadas a cabo por autómatas programados y con velocidades específicas. En su lugar, será necesario el desarrollo de habilidades de análisis y síntesis para que el ingeniero tenga la capacidad de determinar el sistema mecánico de operación que mejor se ajusta al proceso de producción que está desarrollando, para esto deberá tener una capacidad crítica que le permita discriminar entre sistemas neumáticos, eléctricos o los que se encuentre en el momento que lo lleven a la toma de decisiones, para una mejora en el sistema y la economía de recursos.

Para lograr una respuesta adecuada con la formación de profesionales al mercado, no solo se hace necesario un cambio o actualización en los contenidos curriculares de las carreras, como se ha visto, se debe generar un cambio en el enfoque de la formación, hacia la generalización del conocimiento, en el ejemplo anterior el conocimiento de sistemas para la automatización es un campo propio de la ingeniería mecánica sin embargo, en un futuro no va a ser necesaria esa división, ya que se le demandará al profesional de sus capacidades investigativas, para que lo lleven a tomar una decisión, en este aspecto no va a ser necesaria una formación especializada y una línea marcada en las profesiones, lo realmente valorado por el mercado es la versatilidad que pueda tener el profesional para profundizar en poco tiempo en diferentes temáticas que le permitan la resolución de problemas.

En la educación actual existe una fuerte resistencia hacia el cambio en los paradigmas del conocimiento, se sigue replicando los modelos pedagógicos antiguos como el conductismo y las estrategias de evaluación están en función del tiempo, buscando automatizar la evaluación por medio de la aplicación de pruebas estandarizadas que cierran el espectro de conocimiento en dirección hacia una sola perspectiva, el punto de vista del autor de un solo texto (porque es más sencillo utilizarlo de base e ir desarrollando cada capítulo) y la intención de conocimiento del docente (con sus únicos cuestionamientos como los válidos y realmente importantes para su conocimiento). El desarrollo de habilidades como la oral, la crítica, la resolución de problemas entre otras necesarias para un buen desempeño laboral, no son vistas como de importancia para su desarrollo, mucho menos se invierte tiempo en la evaluación y retroalimentación al estudiante en el avance de las mismas. Ni siquiera son consideras como merecedoras de un espacio en el planteamiento curricular. Lo considerado valioso es el conocimiento para la aplicación de una técnica específica del área y la réplica constante de procesos sistemáticos para resolución de problemas planteados en un contexto específico.

La adquisición del conocimiento desde esta perspectiva mutila la capacidad crítica del futuro profesional, planteándole escenarios de problemáticas las cuales debe resolver siguiendo un procedimiento previamente establecido sin embargo, en un contexto real laboral y más en el futuro, se debe enfrentar a una serie de variables que no estaban contempladas en el planteamiento del problema en clase. Al darle más importancia a la capacidad de análisis de problemáticas, de síntesis de la información la cual debe recabar él mismo y discriminar entre la que mejor le sirve para su propósito, para que finalmente tome una decisión, este proceso de aprendizaje, le dejará una enseñanza para la vida, ya que sin importar el problema al que se esté enfrentando o el contexto en el cual se esté desempeñando, tiene la capacidad para resolver problemas basado en su capacidad crítica.

Se puede ver, como el desarrollo de habilidades valiosas para responder a un mercado en constante cambio, son la clave para la obtención y permanencia de los futuros profesionales en el mismo. La automatización y la globalización demandan de desempeños diferentes por parte de los profesionales, es el deber de las instituciones docentes, analizar esta demandas y dar respuesta a las mismas propiciando el desarrollo de habilidades que le permitan la versatilidad necesaria para transitar en diferentes campos, la capacidad crítica que le permitirá la toma de decisiones con un fundamento y la tolerancia y respeto para desempeñar toda esta labor en medio de grupos interdisciplinarios y con su misma capacidad versátil. Esto requiere de un cambio de enfoque en la forma actual de educación, más abierta y flexible; ya no tan estructura y limitante.

Ing. Heylin Díaz Jiménez

Referencias

Gardner, H. (2005). Las cinco mentes del futuro. Ediciones Paidós Ibérica S.A. Barcelona.

Cheng, Kai Ming. (2007). The Postindustrial Workplace and Challenges to Education. In Marcelo M. Suarez (Ed.), Learning in the global era: International perspectives on globalization and education. University of California Press.Los Angeles, CA.


Levy, F. & Murnane, R. (2007). How computerized work and globalization shape human skill demands. In Marcelo M. Suarez (Ed.), Learning in the global era: International perspectives on globalization and education. University of California Press.Los Angeles, CA.


2 comentarios:

  1. Estimada compañera,
    Me gustó mucho su ensayo, me parece muy interesante el análisis de los textos desde la visión de una ingeniera, ya que complementa de una manera muy puntual con datos y experiencias. Aprendí mucho.
    Sus comentarios me remiten a una de las actividades que realizo en mi trabajo en diseño curricular, el análisis de las prácticas profesionales. Nosotros solicitamos a los docentes realizar este análisis a partir de tres categorías, prácticas decadentes, dominantes y emergentes. Donde lo decadente son las actividades que ya no se hacen en la profesión y que se deben dejar de enseñar para dar paso a las prácticas dominantes (lo que se hace) y a las emergentes que son aquellas que se están comenzando a realizar para adaptarse a los cambios sociales o científicos. Creo que el análisis profundo de lo que hace un profesional es de suma importancia para mejorar los planes de estudio con los que se forman los profesionales del futuro, ya que si no se hace se corre el riesgo de no preparar a la persona para los desafíos que encontrará en la realidad laboral.
    Únicamente tengo un comentario que tal vez podría considerar. Si bien usted indica actitudes como la creatividad y el respeto, propuestas por Gardner para que el profesional sea capaz de cambiar y mejorar la sociedad, en el primer párrafo se visualizan las demandas del mercado laboral como la fuente que define qué enseñar. Ante esto, considero importante que el desarrollo integral de la persona y las necesidades sociales se consideren y no se dejen de lado pues son fines importantísimos de la educación.
    Comúnmente, la crítica al modelo de competencias es justamente que se puede caer en el error de formar personas para el trabajo, cuando la educación debe educar para la vida como usted misma lo indica. Se deben enseñar valores y actitudes, que permitan a la persona integrarse a la sociedad de manera responsable. Las capacidades que usted indica que se deben fomentar como la crítica, la ética y la resolución de problemas complejos son el ejemplo de esa formación requerida en distintos espacios de nuestra vida.
    Saludos,
    María Teresa

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  2. Hola Heylin: considero que la clave para desarrollar habilidades para el futuro es centrarse en desarrollar habilidades que involucren o desarrollen múltiples inteligencias y talentos. Es descubrir nuestros talentos y explotarlos. Es tratar de desarrollarnos integralmente y de ser capaces de desenvolvernos en diferentes áreas.
    Nuestra labor como docentes es ser creativos y propiciar actividades y espacios que contribuyan a desarrollar talentos, habilidades comunicativas y de especialización.Es ser guías en el proceso de aprendizaje de cada uno de nuestros estudiantes.
    Saludos cordiales, Ingrid

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